Libro bíblico número 32: Jonás

Escritor: Jonás
Cuándo se completó: c. 844 a.E.C.
JONÁS… ¡misionero en el extranjero en el siglo IX a.E.C.! ¿Cómo consideró él la asignación que le dio Jehová? ¿Qué nuevas experiencias tuvo? ¿Le oyó la gente de su asignación? ¿Tuvo éxito al predicar? El relato dramático del libro de Jonás contesta estas preguntas. Este registro profético, escrito en un tiempo en que la nación escogida de Jehová había violado su pacto con él y caído en idolatría pagana, muestra que la misericordia de Dios no se limita a una sola nación, ni siquiera a Israel. Además, ensalza la gran misericordia y la bondad amorosa de Jehová, que contrasta con la falta de misericordia, paciencia y fe que tan a menudo se observa en el hombre imperfecto.

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2 El nombre Jonás (hebreo: Yoh·náh) significa “Paloma”. Jonás fue hijo del profeta Amitai de Gat-héfer de Galilea, en el territorio de la tribu de Zabulón. En 2 Reyes 14:23-25 leemos que Jeroboán el rey de Israel extendió el límite de la nación según la palabra que Jehová habló por medio de Jonás. Esto indicaría que Jonás profetizó alrededor de 844 a.E.C., el año del ascenso de Jeroboán II de Israel y muchos años antes de que Asiria, con su capital en Nínive, empezara a dominar a Israel.
3 No hay duda de que todo el relato de Jonás es auténtico. El “Perfeccionador de nuestra fe, Jesús”, se refirió a Jonás como a una persona real y dio la interpretación inspirada de dos de los sucesos proféticos que aparecen en Jonás, lo que muestra que el libro contiene profecía verdadera. (Heb. 12:2; Mat. 12:39-41; 16:4; Luc. 11:29-32.) Los judíos siempre han incluido el libro de Jonás entre sus libros canónicos y lo consideran histórico. El candor mismo de Jonás al describir sus errores y debilidades y no tratar de disimularlos es también indicación de que el registro es genuino.
4 ¿Qué se puede decir del “gran pez” que se tragó a Jonás? Se ha dicho mucho en cuanto a qué clase de pez pudiera haber sido aquel. No hay duda de que el cachalote puede tragarse entero a un hombre. Lo mismo se puede decir del enorme tiburón blanco. La Biblia, sin embargo, declara simplemente: “Jehová asignó un gran pez para que se tragara a Jonás”. (Jon. 1:17.) No se especifica la clase de pez. No se puede determinar con seguridad si fue un cachalote, un enorme tiburón blanco o alguna otra criatura marina desconocida. El registro bíblico de que fue “un gran pez” nos basta como información.
CONTENIDO DE JONÁS
5 Jonás es asignado a Nínive, pero huye (1:1-16). “Y la palabra de Jehová empezó a ocurrirle a Jonás hijo de Amitai, diciendo: ‘Levántate, ve a Nínive la gran ciudad, y proclama contra ella que la maldad de ellos ha subido delante de mí’” (1:1, 2). ¿Le agrada a Jonás esta asignación? ¡En absoluto! Huye en la dirección opuesta, en un barco con destino a Tarsis, posiblemente España. El barco en que va Jonás se encuentra con una gran tormenta. Atemorizados, los marineros claman por ayuda “cada uno a su dios”, mientras Jonás duerme en la bodega del barco (1:5). Después de despertar a Jonás, los tripulantes del barco echan suertes para tratar de descubrir quién es responsable del aprieto en que se encuentran. La suerte cae sobre Jonás. Ahora él les hace saber que es hebreo, adorador de Jehová, y que está huyendo de la tarea que Dios le ha dado. Jonás les pide que lo arrojen al mar. Los marineros, después de hacer nuevos esfuerzos por resistir la tormenta, finalmente arrojan a Jonás por la borda. La furia del mar se aplaca.
6 Tragado por “un gran pez” (1:17–2:10). “Ahora bien, Jehová asignó un gran pez para que se tragara a Jonás, de modo que Jonás llegó a estar en las entrañas del pez tres días y tres noches” (1:17). Jonás ora fervientemente a Jehová desde el interior del pez. “Desde el vientre del Seol” clama por ayuda y declara que pagará lo que ha prometido en voto, porque “la salvación pertenece a Jehová” (2:2, 9). Por mandato de Jehová, el pez vomita a Jonás en tierra seca.
7 Predica en Nínive (3:1–4:11). Jehová vuelve a dar su mandato a Jonás. Jonás ya no evade su asignación, sino que va a Nínive. Allí camina por las calles de la ciudad y clama: “Solo cuarenta días más, y Nínive será derribada” (3:4). Su predicación es eficaz. Una ola de arrepentimiento se extiende por Nínive, y sus habitantes empiezan a ejercer fe en Dios. El rey proclama que hombre y bestia deben ayunar y cubrirse de saco. Misericordiosamente, Jehová perdona a la ciudad.

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8 Esto es más de lo que Jonás puede soportar. Le dice a Jehová que ya sabía que Jehová mostraría misericordia, y por eso había huido a Tarsis. Desea morir. Profundamente enfadado, Jonás acampa al este de la ciudad y espera para ver qué sucederá. Jehová hace que una calabaza vinatera crezca y le dé sombra a su profeta malhumorado. El regocijo que Jonás siente por esto dura poco. A la mañana siguiente Jehová hace que un gusano hiera la planta, y la protección reconfortante de la planta es reemplazada por la exposición a un viento abrasador del este y al sol ardiente. Jonás de nuevo expresa su deseo de morir. Se justifica a sí mismo por la cólera que siente. Jehová le señala la inconsecuencia de su proceder: Jonás sintió lástima por una calabaza vinatera, pero está enojado porque Jehová sintió lástima por la gran ciudad de Nínive.
POR QUÉ ES PROVECHOSO
9 Debemos ver como advertencia para nosotros el proceder de Jonás y su resultado. Él huyó del trabajo que Dios le había dado; debió haber puesto manos a la obra y confiado en que Jehová le sostendría. (Jon. 1:3; Luc. 9:62; Pro. 14:26; Isa. 6:8.) Cuando se fue en la dirección incorrecta, manifestó falta de confianza en Jehová al no identificarse francamente a los marineros como adorador de “Jehová el Dios de los cielos”. Había perdido la intrepidez. (Jon. 1:7-9; Efe. 6:19, 20.) Por concentrarse en sí mismo, Jonás llegó a considerar la misericordia que Jehová le mostró a Nínive como una afrenta personal; trató de disculparse diciéndole a Jehová que ya sabía que aquello pasaría, y por eso, ¿para qué enviarlo como profeta? Jonás fue censurado por esta actitud de queja, irrespetuosa, y nosotros debemos beneficiarnos de su experiencia y no criticar el que Jehová muestre misericordia ni su manera de hacer las cosas. (Jon. 4:1-4, 7-9; Fili. 2:13, 14; 1 Cor. 10:10.)
10 Algo que se destaca sobre todo lo demás en el libro de Jonás es el cuadro que da de las magníficas cualidades de bondad amorosa y misericordia de Jehová. Jehová mostró bondad amorosa a Nínive al enviar a su profeta para darle advertencia de la destrucción inminente, y estuvo dispuesto a mostrar misericordia cuando la ciudad se arrepintió… una misericordia que le permitió a Nínive seguir en existencia por más de 200 años hasta que fue destruida por los medos y los babilonios alrededor del año 632 a.E.C. Él fue misericordioso con Jonás al librarlo del mar encrespado por la tormenta y al proveer la calabaza vinatera para “librarlo de su estado calamitoso”. Mediante proveer la calabaza vinatera protectora y luego quitarla, Jehová le hizo saber a Jonás que Él muestra misericordia y bondad amorosa según a Él bien le place. (Jon. 1:2; 3:2-4, 10; 2:10; 4:6, 10, 11.)
11 En Mateo 12:38-41 Jesús dijo a los líderes religiosos que la única señal que se les daría sería “la señal de Jonás”. Después de tres días y tres noches en “el vientre del Seol”, Jonás fue y predicó a Nínive, y así se constituyó en una “señal” para los ninivitas. (Jon. 1:17; 2:2; 3:1-4.) De manera similar, Jesús pasó partes de tres días en el sepulcro y fue resucitado. Cuando sus discípulos proclamaron la prueba de aquel acontecimiento, Jesús llegó a ser una señal para aquella generación. Según el método judío de medir el tiempo y los hechos del cumplimiento en el caso de Jesús, este período de “tres días y tres noches” permite menos de tres días completos.
12 En esa misma consideración Jesús hace un contraste entre el arrepentimiento de los ninivitas y la dureza de corazón y rechazo categórico de que él fue objeto por los judíos durante su propio ministerio, al decir: “Varones de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron por lo que Jonás predicó, pero, ¡miren!, algo más que Jonás está aquí”. (Véanse también Mateo 16:4 y Lucas 11:30, 32.) “Algo más que Jonás”… ¿qué quiso decir Jesús con estas palabras? Hacía referencia a sí mismo como el mayor de los profetas, el Enviado de Jehová para predicar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado”. (Mat. 4:17.) Sin embargo, muchos de los judíos de aquella generación rechazaron la “señal de Jonás”. ¿Qué hay de hoy día? Aunque muchos no hacen caso del mensaje de advertencia que viene de Jehová, millares por todo el mundo tienen la gloriosa oportunidad de oír las buenas nuevas del Reino de Dios que fueron predicadas primero por Jesús, “el Hijo del hombre”. Como los ninivitas arrepentidos, que fueron bendecidos mediante la predicación de Jonás, estos también pueden participar de la provisión abundante y misericordiosa de Jehová de una vida extendida, porque verdaderamente “la salvación pertenece a Jehová”. (Jon. 2:9.) ¿QUIERE APRENDER MAS DE LA BIBLIA? HAGA CLICK AQUÍ

 

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Filed under BIBLIA, SANTAS ESCRITURAS, LECTURA BIBLICA, PROFETA DE JEHOVÁ

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